¿Cómo surgió el primer medio de cultivo con agar?

El cultivo de microrganismos en el laboratorio no siempre fue tarea sencilla. Hacia 1800, los primeros bacteriólogos cultivaban los microorganismos en alimentos como la patata, las claras de huevo coaguladas y la carne. Esta técnica parecía funcionar e incluso más adelante, los experimentos permitían transferir los microorganismos a los medios frescos una y otra vez. […]

El cultivo de microrganismos en el laboratorio no siempre fue tarea sencilla. Hacia 1800, los primeros bacteriólogos cultivaban los microorganismos en alimentos como la patata, las claras de huevo coaguladas y la carne. Esta técnica parecía funcionar e incluso más adelante, los experimentos permitían transferir los microorganismos a los medios frescos una y otra vez.

Cuando Robert Koch, médico y microbiólogo alemán entró en la escena de la microbiología, se propuso mejorar el cultivo de bacterias, encontrando en ella la gelatina, pero esta presentaba problemas en su propia aplicación. A la temperatura estándar de crecimiento bacteriano, 37 ° C, la gelatina se licuaba e incluso, algunas bacterias llegaban a utilizarla como nutrientes. Debido a estas limitaciones, la gelatina dejó a un lado. 

Paralelamente, Angelina Hesse, también conocida como Fanny Hesse y Walther Hesse eran un matrimonio alemán de investigadores dedicados al estudio microbiológico. Su marido ayudaba a Koch en el estudio de la contaminación microbiana del aire en el laboratorio, mientras que Angelina trabajaba desde casa e incluso hacía ilustraciones para las investigaciones de su marido, sin recibir remuneración alguna ni reconocimiento. En una de estas ilustraciones se le ocurrió la brillante idea de emplear agar-agar en el cultivo bacteriano, una sustancia originaria de Indonesia con la que había tenido contacto durante su niñez ya que sus vecinos de Nueva York habían vivido en Java y la empleaban en recetas para elaborar mermeladas y otros postres, siendo ideal como agente gelificante para climas más cálidos. 

Cuando Fanny se lo contó a su marido, inmediatamente éste fue a contárselo a Koch. El agar resultó ser la sustancia perfecta para el cultivo microbiológico, siendo sólido, transparente y estéril. El agar era térmicamente estable y resistente a las enzimas microbianas. Por lo tanto, Koch publicó en 1882 un artículo sobre el hallazgo, pero en ningún momento nombró a Angelina Hesse en el artículo, ni esta tuvo un reconocimiento o beneficio por su contribución. 

Es por ello que desde Hispanagar queremos dedicarle este artículo a Angelina Hesse por su contribución a la microbiología. ¡Muchas gracias! 

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